Sunday, May 24, 2015

El cielo llora y en la tierra se te adora (Monseñor Oscar Arnulfo Romero)



Una tan sola bala puesta en tu corazón,
hizo de tu existencia desaparecimiento,
mientras el asesino vivía sin compasión,
avalado por la oligarquía del momento.

El cielo llora y en la tierra se te adora,
porque tu corazón siempre fue tan fino,
que una luz en el cielo vino en tu hora,
y el llanto de la gente, se convirtió en vino.

Tu voz se multiplico, el cielo puso a llorar,
y de tu corazón sentimiento puro broto,
porque tu sangre no murió, se fue al mar,
proclamando la libertad, el amor despertó.

El cielo llora y en la tierra se te adora,
porque tu corazón siempre fue tan fino,
que una luz en el cielo vino en tu hora,
y el llanto de la gente, se convirtió en vino.

Y aquel hombre malvado se fue al infierno,
so pena del alma, que enloquecido sufre,
creyendo defender al patrón o su gobierno,
no le quedo mas, vivir con el diablo y azufre. 

El cielo llora y en la tierra se te adora,
porque tu corazón siempre fue tan fino,
que una luz en el cielo vino en tu hora,
y el llanto de la gente, se convirtió en vino.



















Thursday, May 21, 2015

Monseñor: Oscar Arnulfo Romero



El amor fue un principio de la vida,
cuando la voz salía de valiente boca,
cual palabra de dios tuya tan ungida,
que partía la esencia de la misma roca.

“Padre nuestro que estás en el cielo”
santifica el valor de un hombre amado,
que descubría a los ricos, quitando velo,
con la humildad que sería santificado.

Dios os mantenga en magnifica gloria,
conservando la integridad y tu valor,
siendo tu muerte, parte de la historia,
por la gracia celestial, en El Salvador.

Tú eres el tiempo, eres el espacio social,
cual peregrinación divina creo tanto amor,
que las ojivas de tus labios partían cabal,
en aquel tiempo que repartía mucho dolor.

Tu voz derrumbo el silencio de la injusticia,
despertó el interés del  mundo visionario,
unifico la esperanza humana, en la milicia,
tras la muerte injusta de mucho proletario.



Wednesday, May 13, 2015

Porque no ser distintos



Veo un mundo tajante,
la individualidad parida,
y caemos en un instante,
perdiendo hasta la vida.

Todo mundo solo acumula,
dejando al pobre apagado,
mientras en vida se tremula,
con el trabajo tan enajenado.

Mi país de sueños paganos,
un campo de feria de sudor,
donde hierven los gusanos,
robándole al pobre con dolor.

Mucha alegria y cuanta tristeza,
ver morir los pobres sin regocijo,
el sabor amargo, de la riqueza,
crucificando al mundo y al hijo.

En los barrios se devanan parados,
viviendo en la miseria y crueldad,
teniendo dolor y sueños ahogados,
el olvido de la gente y tanta maldad.



Tuesday, May 12, 2015

¿No sé si cargo la vida o la vida me carga a mí?



Soy el hombre que se viste de sombra,
y permanezco saboreando el silencio,
bajo la vida que despierto me nombra,
cargo la vida y sigo tus pasos de necio.

Dos destinos en un alma, que divaga,
y un recorrido del hombre dibujado,
en los encargos de la vida se rezaga,
y mi corazón con acústica y atrapado.

Voy por el mundo, esperando mi lugar,
donde nadie ha llegado, ni ha regresado,
porque soy el rayo, que parte hasta el mar,
con las olas gigantes, en el puerto amado.

Cargo la vida mientras tenga conciencia,
pero sé que dejare este pesado cascaron,
en un lapso del tiempo, cual no es ciencia,
simplemente existo, en llamas del corazón.

Rotundamente cada ser humano se aferra,
concibiendo las huellas, en plena resistencia,
sobreviviendo la inclemencia, de tanta guerra,
¡Oh majestuosa vida, rindiéndote clemencia!




Sunday, May 3, 2015

Olas inmensas de la libertad



sacuden las playas y caminantes,
las gigantescas murallas de libertad,
sueños libertarios muy andantes,
¡Apúrate velero mío, en inmensidad!

Porque tienen alas, tus aguas marinas,
vuelan como gaviotas, de tu mar ligero,
extendiendo sus alas, en playas vecinas,
que en tu mar preferido, contigo muero.

Tu libertad, que simplemente domina,
enviando sus olas, alcanzando su altura,
fuerte mar, que la fuerza misma termina,
por las calles tus aguas, arrasan con locura.

¡Oh libertad, que al pobre pone tropiezo!
peces saliendo de la profundidad abunda,
la humanidad sencilla, pidiendo con rezo,
y el agua libertaria, que rápido nos inunda.

Son tus olas las voces, de nuestro mañana,
el arrojo del destino, que implora libertad,
¡Oh majestuosa ola limpia, pura y soberana!
el aviso a los constitucionalistas, sin la verdad.